Senegal: ¿El fin de 60 años de estabilidad democrática? 

En las últimas semanas, ha imperado en Senegal un clima de tensión. El principal candidato a la oposición, Ousmane Sonko, ha sido objeto de una serie de actividades represivas. Todo ello tendría inicio el pasado marzo de 2021, cuando este fue acusado de un presunto caso de abuso sexual a una joven. El presidente del partido Patriotes africains du Sénégal pour le travail, l’éthique et la fraternité[1] (PASTEF), negó los hechos, alegando que se trataba de una estrategia por parte del gobierno de apartarle de su carrera política. Los hechos supusieron su suspensión como diputado en la Asamblea Nacional. Tras el arresto del líder opositor, la juventud senegalesa tomó las calles en protesta a los hechos. Las movilizaciones escalaron hasta el punto de dejar muertos a una decena de jóvenes como consecuencia de las represiones policiales. Ousmane Sonko fue puesto en libertad y posteriormente dirigió un discurso a las masas, instándolas a canalizar todo ese malestar en las elecciones presidenciales de 2024. La acusación respecto al presunto caso de abusos sexuales fue posteriormente archivada por un juez, con el alegato de que se trataba de una acusación infundada.

Un año después, el candidato a la presidencia por PASTEF fue nuevamente acusado, esta vez por difamación al ministro de turismo Mame Mbaye Niang. Tras una denuncia formal, se celebró un juicio en el que se determinaría la inocencia o no, de Sonko. El proceso se desarrolló bajo un clima de máxima tensión social. El líder del PASTEF estuvo sujeto a una política de intimidación y violencia, las cuales achacaba directamente a Macky Sall, el actual presidente de la República de Senegal. Estas formas de intimidación pasaban por actos que involucraban a las fuerzas del orden, tales como la extracción forzosa de Sonko de su vehículo propio para obligarlo a trasladarse mediante vehículos policiales, rodear su vivienda con tanques, y hasta lanzarle gases lacrimógenos cuando se dirigía al juicio en el que se encuentra imputado. Tras ser rociado con gases lacrimógenos, su inhalación comprometió gravemente su salud teniendo que ser trasladado a un hospital por los efectos que tuvieron las substancias en su cuerpo. El entonces abogado de defensa de una de las figuras más aclamadas de la disidencia senegalesa, el señor Cire Clédor Ly, quien acompañaba a Sonko en el momento de los hechos, también vio muy comprometida su salud hasta el punto de ser evacuado de emergencia al extranjero en busca de atención sanitaria. El oponente principal del partido gobernante aseguró que las fuerzas del orden interfirieron en su acceso a la atención médica, impidiendo en primera instancia la llegada de la ambulancia a su domicilio debido al cierre del perímetro de su vivienda. Cuando la salud del presidente de PASTEF mejoró considerablemente, nombró abogado a Juan Branco para llevar a cabo su defensa en el juicio por difamación. Este llevó a cabo tareas de asesoría jurídica a WikiLeaks y a Julian Assange. A Branco le fue negada la entrada a Senegal y fue retornado a Francia. 

Paralelamente, las protestas no cesaron. La juventud senegalesa tomó las calles y se enfrentó a la policía denunciando las reprensiones contra el fundador del PASTEF y recriminó la brutalidad policial hacia los manifestantes que dejó una cincuentena de heridos y cerca de doscientos detenidos. Posteriormente Sonko compareció a través de Jotna TV, un canal de televisión senegalés. En esta aparición pública, el aspirante a la presidencia transmitió una serie de mensajes dirigiéndose a la comunidad internacional. En primer lugar, que se estaban analizando los químicos que le fueron rociados, acusando directa y contundentemente al líder oficialista de intento de asesinato. En segundo lugar, denunció la vulneración sistemática y de derechos humanos por parte del gobierno del presidente del país dirigido a su persona y a la población senegalesa. En tercer lugar, lanzó duras críticas contra la gestión del gobierno y atribuyó la responsabilidad de las problemáticas del país a la impotencia política por parte del presidente del gobierno. Finalmente, instó a la población a continuar con las manifestaciones y los animó a inscribirse en las listas electorales de cara a las próximas elecciones. El juicio se celebró finalmente el pasado 30 de marzo, dando como resultado la condena al líder opositor a dos meses de prisión y una indemnización de 200 millones de FCA (lo que equivaldría a unos 300.000 euros) al ministro de Turismo. Esta condena podría limitar la candidatura de este, pero es algo que la justicia deberá esclarecer. 

Los hechos ocurridos en las últimas semanas entorno al candidato a la presidencia Ousmane Sonko y la sociedad civil senegalesa, nos retratan a una regresión de los valores democráticos por parte del gobierno de Senegal. El desarrollo de un discurso de carácter panafricanista y de denuncia al neocolonialismo, ha generado un gran apoyo de las masas al PASTEF y a su candidato a las elecciones. Este, en los últimos años ha construido un discurso sólido y coherente entorno a la denuncia del neocolonialismo en África, tratando abiertamente tópicos como: la necesidad de abandonar el Franco CFA [2], la importancia de romper con la injerencia política de Francia, la gestión de los recursos del país para generar empleabilidad a los jóvenes, etc. Se trata este de un discurso realmente seductor para una juventud que se encuentra desprovista de oportunidades laborales además del malestar político, económico y social. 

Los hechos ocurridos en las últimas semanas entorno al candidato a la presidencia Ousmane Sonko y la sociedad civil senegalesa, nos retratan a una regresión de los valores democráticos por parte del gobierno de Senegal. El desarrollo de un discurso de carácter panafricanista y de denuncia al neocolonialismo, ha generado un gran apoyo de las masas al PASTEF y a su candidato a las elecciones. 

Si analizamos la comparecencia del adalid de la resistencia senegalesa en Jotna TV, podemos ver que ha dejado entrever su estrategia política para ganar las elecciones. Sonko se presenta como lo opuesto a Macky Sall. De este modo, mientras el presidente es incapaz de satisfacer las necesidades de los senegaleses, él se compromete a hacerlo; mientras acusa a Macky Sall es un fantoche del gobierno francés y otras potencias, él se presenta como un líder plenamente consciente de las lógicas del neocolonialismo y, además, se muestra dispuesto a combatirlo. La antagonización de su persona frente al actual presidente puede ser un modo de aclamar el voto útil de la sociedad senegalesa, personificado en su propia candidatura. Todo ello nos puede llevar a plantearnos si el carácter de su discurso se trata de una verdadera manifestación de los ideales panafricanistas o bien una mera estrategia de campaña política para obtener votos. 

Las sucesivas acusaciones e intimidaciones por parte de las fuerzas del orden y otras instancias públicas son quizás la respuesta menos beneficiosa al propio gobierno, pues no hacen más que avivar el malestar social en favor del principal opositor. Podría interpretarse como una muestra de miedo o temor hacia la potencialidad del candidato del PASTEF ante las elecciones venideras. A todo este descontento social, se suma la incertidumbre ante una posible tercera candidatura del presidente del partido gobernante en los próximos comicios.

La antagonización de su persona frente al actual presidente puede ser un modo de aclamar el voto útil de la sociedad senegalesa, personificado en su propia candidatura. Todo ello nos puede llevar a plantearnos si el carácter de su discurso se trata de una verdadera manifestación de los ideales panafricanistas o bien una mera estrategia de campaña política para obtener votos. 

La constitución de Senegal establece un límite de dos mandatos consecutivos, los cuales Sall ya habría cumplido. Entre 2011 y 2012 se celebraron numerosas manifestaciones en denuncia a las intenciones del entonces presidente Abdoulaye Wade de reformar la constitución para poder así presentar una tercera candidatura. En aquel entonces, el propio líder oficialista, como candidato a las elecciones, denunció las intenciones de Wade y se presentó como la alternativa a su gobierno. El abrumador apoyo que recibió de las masas le permitió ganar las elecciones de 2012 y convertirse en presidente de Senegal destituyendo a Wade. Los hechos que están ocurriendo en la actualidad nos remiten a pensar que el presidente Sall está actuando en contra de lo que él mismo representaba diez años atrás. ¿Acecha nuevamente el fantasma del tercer mandato?

[1]Su traducción al español sería: “Los patriotas africanos de Senegal para el Trabajo, la Ética y la Fraternidad” 

[2] Las siglas corresponden actualmente a Franco para la Comunidad Financiera Africana. Se trata de una moneda que es utilizada en algunos países del África Occidental y el África Central. 

Autor: Mariama Jadama Minteh


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